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lunes, 29 de septiembre de 2008

Portada: El hombre espejo o Cuaderno de Música


Aquí presento una serie de collages, unificados por el soporte, un cuaderno de música, y por el origen de las imágenes, una revista de libros. Es fruto de unos papeles y unas tijeras, y tres días de trabajo.
Lo titulé "El hombre espejo", un poco por el azar de las palabras y otro poco por el proceso de mirar en los demás, aquello que nos asalta y preocupa, como en un espejo.

Página 1: El nadador


ha nacido
ni antes nace,
sin haber nadado NADA

¿Y de dónde ha venido?¿ y a dónde va?

Pagina 2: La mirada


- Algo no me cuadra, hay algo en su mirada que me desconcierta
- Esa es la mirada del que ha visto mucho- dijo convencido
- Quizá sea eso- dijo afirmando con la cabeza- Pero... Tal vez, no debía haber dejado atrás su mar y su tierra- siguió dudando.
-Y si así fuese...-respondió el otro- ¿acaso crees que su mirada no sería la misma?...Esos ojos, no son suyos, son los ojos de un marinero.

Y el otro siguió dudando sobre el origen de esa mirada, un poco temeroso de que sólo fuese el indicio de haber visto demasiado.

Página 3: El manantial ancestral


Se hallaban reunidos todos los seres de la tierra estéril.
Sobre sus hombros ardía el sol de mediodía.
Fatigados miraban sus manos y sus pies, agrietados.
De todos ellos sólo uno recordaba, y del fondo de un profundo pozo, les llevó las palabras sepultadas;también él afectado por la desesperanza, conocedor de todo lo que quedaba por brotar.

Página 4: La flor de loto



Su cabeza era una jungla.
Una selva de inmensa riqueza
a la que no se podía llegar
sin pasar peligros reales.

Página 5: El escritor Novel


- ¿Cómo se llama?- preguntó.
- No lo sé- respondió - sólo sé que era uno de los nuestros.
- ¡Ah, ya recuerdo!- exclamó- tienes razón: era policía. ¿Como ha podido abandonarnos?
Y todos lamentaron la pérdida

Página 6: La mente fría del Quai d´Orly


La loca del bello sombrero, que llegó sobre un bloque de hielo, flotando sobre las aguas del Sena.
-¿Es esta la balsa de nuestro amigo Jerónimo?-preguntó ella,
- Sí, ésta es, mañana será su santo, y hoy es el mio- dijo Foucault.
- Felicidades a ambos.

Página 7: El hombre escarabajo

Aunque el insecto calce alegres bambas, sea un poco internauta, lleve sombrero como cualquier ser civilizado, sonría y mire con dulzura... hay algo en él inquietante, no es uno de los nuestros, y si acaso lo es, nosotros le negamos ser

Página 8: Cortejo de artista


Como aquellas aves que aletean en el cortejo, así es la seducción del artista

Página 9: La caida del imperio


Una estatua de bello torso y bella testa, mira una pequeña estatua que reposa sobre la palma de su mano

Página 10: Ahora

Los pobres ignorantes esperamos que la sirena nos cante bellas canciones, y en la espera permanecemos, espectadores del engaño

Página 11: La Diosa azteca


- Es divina... ¿no os parece?- dijo uno.
- Es tan bella... -suspiraba otro.
- ¿Por qué?- preguntó el ignorante
- Porque ha venido del otro lado. - le respondieron al unísono.

Página 12: De la realidad y la ficción



¿qué es aquello que quieres pintar?
¡Corre! Coge tus lápices de colores antes de que se escape.

Enfrentamiento desigual.

Página 13: Los ojos de Bocelli


Cuentan que un parisino desesperado, arrancó los ojos del cantante, para que nunca más pudiese leer aquellas cartas

Página 14: Las dulces flores del mal




Ni dejar de decir, ni dejar de cantar. Aunque el dolor sea inmenso.
Fracasa otra vez, fracasa mejor.
El habilidoso amigo de las plantas, cortó un esqueje, lo plantó, lo regó, y a los pocos días una planta nueva, con una bella flor se mostraba al mundo...

Página 15: EL culo del vino


No hablo de vasos mediollenos o mediovacíos, ni siquiera del último trago. Es la Tierra a la que se le arrancan cuatro gotas de agua, otros dirían sangre.
La violencia del vacío, la desolación de los horizontes interminables, amenazantes

Página 16: TÚ


Tú eres el monolito veloz. La efigie pétrea que mueve sus piernas, ágil y velozmente, pero sin decir nada, sin andar nada.

Página 17: Retrato del artista adolescente


Al modo de James Joyce, el manitas postmoderno adolece de casi todo.

Página 18: Pintando las aceras


Dos horizontes, dos identidades.

Página 19: Sabores del mundo como

Sobre el arte de mirar, y el arte de comer